Aprende a venderte a ti mismo con estos consejos

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Para vender un producto, progresar en la empresa o incluso conseguir un puesto de trabajo. Venderse a uno mismo hoy en día es fundamental y, aunque a veces puede darnos un poco de reparo, hay que saber cómo hacerlo. Convencer a la otra parte de que eres el mejor y de que tienes que ser el elegido. Así podemos ver casos que se venden con mucha habilidad sin tener nada que aportar y otros que tienen mucho que ofrecer pero no saben cómo promocionarse.

Por lo tanto es imprescindible saber comunicar. El objetivo es persuadir a la otra parte y convencerle de que es el momento, el lugar y que tú eres la persona indicada. Para eso, tienes que tener muy claro cuáles son tus éxitos y demostrarlos. Show don’t tell. No se trata de ir contando lo bueno que somos si no de mostrarlo y de transmitirlo de forma sutil. Para poder comunicar estos éxitos puedes apoyarte en resultados, en datos y en mejoras que hayas logrado.

Trata de comunicar tus competencias con hechos. ¿Puedes aportar algo nuevo a la empresa? ¿Tienes ideas innovadoras? Cuéntalas, participa, toma la iniciativa. ¡Pero cuidado! Todo tiene su momento y hay que saber cuándo podemos jugar y cuándo no. Así te asegurarás de que tu participación aporta algo, que eres capaz de influir y que tu trabajo ha tenido un impacto.

Los contactos y el networking también juegan un papel importante. Saber venderse consiste, en definitiva, en influir y saber moverse entre la gente. De esta forma, se pueden clasificar las relaciones. Están aquellas personas con las que trabajamos a diario, aquellos amigos estratégicos que nos ayudan, gente de la que aprendemos y por último los amigos.

Dentro de estos círculos es fundamental crear un vínculo de confianza. Esto se consigue siendo respetuoso, auténtico y diciendo la verdad. Asimismo es importante que la gente se sienta cómoda, crear un ambiente distendido y agradable, una conversación amena, etc.

Tu marca personal es tu mejor aliado. Marca la diferencia con el resto y llamarás la atención y se te identificará con más facilidad. Piensa que al promocionarnos a uno mismo es como si fuéramos un producto al que tenemos que ponerle precio y envase. Ten en cuenta las características del mercado, del sector, de la empresa, del target… Este es el punto de partida para definir tus fortalezas, aspectos a mejorar y las acciones que vas a desempeñar.

Por supuesto la imagen es importante. Causar una buena impresión es fundamental para integrarnos, para ganarnos el respeto y la confianza de la gente o para transmitir profesionalidad. Tu imagen será tu envase, tu escaparate, y es importante que transmitas lo que buscas. Con una buena primera impresión el camino será mucho más sencillo.

 

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