Entrena tu fuerza de voluntad y consigue tus objetivos

admin

¿Ha pasado solo un mes y ya te has rendido con la mayoría de tus propósitos? ¿No consigues ser constante para conseguir tus objetivos? ¡Eso es que tienes que entrenar tu fuerza de voluntad!

Quien algo quiere algo le cuesta. Y es que dejar de fumar, hacer deporte, aprender un nuevo idioma, llevar el trabajo al día… no es tan fácil como parece. Ya sabemos que ganas no te faltan. Seguro que empiezas motivado y con muchas ganas pero lo difícil es mantenerse firme e ir superando y esquivando todos los obstáculos que se cuelan en tu camino. target

Lo importante al fin y al cabo es que hagas de tus retos un hábito. Que te acostumbres y cambies de mentalidad para que lo que al principio te costaba al final te guste y sea parte de tu día a día. Para ponértelo más fácil te contamos la fórmula para que vayas tachando todos los propósitos de tu lista. ¡Apunta!

El primer paso es la identificación. ¿Cuál es tu problema? ¿Qué objetivo quieres conseguir? ¿Qué conlleva eso? Una vez que tengas completamente claro cuál es tu meta, pon el foco en ella y no pierdas de vista el objetivo. Así te será mucho más fácil ser constante.

Poco a poco. Si tu objetivo es hacer más ejercicio no empieces desde el primer día saliendo a correr 3 horas. Es mejor empezar con metas reales, asequibles, que puedas cumplir fácilmente. No te costará incorporarlo a tu rutina y al final harás de ello un hábito. De este modo te mantendrás motivado y te animarás cada vez con retos más grandes. award

Los cebos o recordatorios son importantes. Esa cosa que hace que te impulsa a hacerlo y te recuerda que no es para tanto, que al final lo agradeces. Por ejemplo, siguiendo con el ejemplo del ejercicio, ponte tus zapatillas a la vista. Si llegas y las ves te recordarán que debes salir un rato a andar y que luego te sentirás mejor.

Celébralo. Lo estás consiguiendo. Cada día te cuesta menos y ya no lo piensas tanto. Aunque no lo creas todos los pequeños logros son fundamentales para continúes y no pierdas el ritmo. Date una palmadita en la espalda y recuérdate que tú puedes y que lo estás consiguiendo.

Lo has logrado. Has cumplido con tu objetivo. Has ido de menos a más y ahora te das cuenta de no solo es cuestión de hacer ejercicio, si no que eres capaz de cumplir lo que te propones, de ser constante y de cambiar la mentalidad.

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