Datos que no deberías revelar a los reclutadores

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Es cierto que en un proceso de selección hay que ser sinceros, mostrarnos tal y como somos y no falsear ni mentir sobre las habilidades, experiencias o formación. Sin embargo, también es importante saber controlarse y saber qué cosas se pueden decir y qué información te puede perjudicar. No queremos dar mala impresión en una entrevista por decir algo fuera de lugar o innecesario.

Ideologías y creencias

A no ser que pregunten directamente por que la empresa tenga algún interés justificado, es conveniente evitar hablar sobre las preferencias políticas o las creencias religiosas. En caso de que pregunten directamente intenta ser lo más discreto y de contestar de una forma democrática y respetuosa. Está bien tener unos intereses y unas creencias pero, siempre que se pueda, se deben mantener al margen de la vida laboral.

Relaciones personales y familiares

Hay que distinguir el ámbito profesional y el personal. Al reclutador no le importa con quién te relacionas, quienes son tus amigos o tus primos, o tus problemas de pareja, a no ser que tengas un contacto que te relacione con la empresa. Tus jefes o tus colegas del trabajo no son las personas adecuadas y podrían pensar que te tomas demasiadas confianzas. Estos temas es mejor tratarlos en un contexto más cercano y distendido, con amigos y personas de confianza y que conozcas bien.

Salud

Los temas relacionados con la salud son otro tema a evitar. Los datos negativos solo te perjudicarán. Si bien puedes hacer comentarios positivos como tus preferencias por el deporte o cualquier cosa que muestre al seleccionador que eres una persona sana y activa. Ahora bien, si tienes alguna cita o alguna operación en los próximos días y vas a necesitar algunos días de baja sí que deberías avisarlo para que estén al tanto.

Problemas con un trabajo anterior 

En todos los trabajos hay aspectos positivos y otros que desearíamos cambiar. Esto es normal pero a la hora de hablar con el reclutador es preferible que te centres en los puntos buenos, qué has aprendido, qué te ha aportado, cómo ha sido tu evolución, etc. Si hubiera surgido algún problema con la empresa es mejor que no lo menciones a no ser que sea completamente necesario. Si bien, en tal caso evita centrarte en el problema en sí y habla de él como un hecho aislado y sobre su resolución.

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